Los acentos de mi trabajo están marcados fuertemente por mi interés en la enseñanza. Las experiencias de los últimos años me han mostrado que la mediación de conocimientos y el aprendizaje de la reflexión autónoma son tareas bien difíciles que ponen al docente constantemente a prueba. La docencia con compromiso y pasión es tan importante para mí como las investigaciones académicas o meditaciones sobre textos. Sigue siendo un reto conceptual y práctico diseñar el aprendizaje de una forma en que los participantes puedan seguir trabajando autónomamente con problemas y temas tratados.

Historia

Los cursos modernos sobre temas históricos deberían mantener la distancia de presentar el pasado ideológicamente o como algo prefabricado. Eso desanima justificadamente la mayoría de los estudiantes y se aprende poco. La mera reproducción de datos, hechos y nombres sin interpretación ni perspectiva propia de los intereses impide que la Historia sea una asignatura motivadora. Si el análisis del pasado debe ayudar a entender el propio presente y – dado el caso – a criticarlo, los estudiantes deben tener la posibilidad de involucrarse en el proceso de análisis. Sólo así se logra la autonomía y proactividad de preparar y presentar (individualmente o en grupos de trabajo) estos temas adecuadamente. Sobre todo el concepto del modelo histórico juega un papel transcendental para entender los acontecimientos y estructuras dentro de procesos históricos de cambio, que son de gran importancia para nosotros hoy en día. Un interés específico se encuentra por ejemplo en el análisis crítico e histórico del término de la democracia y sus valores y actitudes respectivamente.

Ética / Filosofía práctica

Los cursos de ética tienen que ser conflictivos. La filosofía práctica es el pensar en conflictos de valores y en dilemas de normas. Por lo tanto, en el núcleo de la enseñanza se encuentra la confrontación argumentativa con normas, valores y opiniones. ¿Cómo justificamos normas? ¿Cuáles son nuestros criterios? El objetivo del estudio de la dimensión histórica y sistemática determina el debate. Por un lado mis cursos se caracterizan por el análisis de posiciones históricas (Aristóteles, Epicuro, Estoicos, Bentham, Mill, Kant etc.); por otro lado estas corrientes filosóficas están expuestas a un cuestionamiento sistemático en base de lo cual se discuten conflictos de valores en la modernidad (aborto, patriotismo/nacionalismo, homosexualidad, investigación con células madres, universalidad de los derechos humanos etc). Sobre todo la intersección entre ética y economía es un tema de gran importancia: en vista de la desilusión de muchas personas acerca del sistema social y económico con sus evidentes injusticias es indispensable una reflexión ética.